Sentado en mi butaca,
con mi pipa en la boca,
medito una idea loca
que en mi cabeza destaca:
Pienso en la vida pasada,
con sus afanes perdidos
y los recuerdos añadidos
en la vida fracasada.
Cuando apenas anochece,
con la luz de una lámpara
que mi placidez ampara
y las sombras empobrece;
Noto surgir las ideas
revolviendo mi cerebro
con tormentos que celebro
y recuerdos que recrea.
Y veo pasar mi vida
desgranando pensamientos
llenos de acontecimientos
de una juventud perdida.
Poco a poco, me duermo
mecido por el silencio,
y así las sombras no presencio
de este recuerdo yermo.

