Yo quiero ser

Cielo azul,
rojo sol.
Chispitas de luz
por un amor.

Día claro;
soleada mañana;
amor de verano.
Eso eres tú.

Corazón palpitante;
sangre en mi sangre;
pasión excitante
y juventud alegre.

Espina clavada,
que duele y no duele;
llorada y amada;
que nunca muere.

Momento e instante;
lamento distante;
poesía y prosa;
vida y rosa.

Amor querido;
dolor perdido;
corazón mecido
en amorosos abrazos.

Yo quiero ser
para ti, mi amor,
ese calor
de dulce ser.

Quiero vivir
siempre contigo
en el postigo
de nuestro amor.

Tú, queriéndome.
Yo, amándote,
deseándote
en mi corazón.

Cielo azul,
verde sombra.
Color y luz
en primavera.

Dolor querido;
dolor amado.
Primer amor,
segundo amor.

Árboles heridos;
corazones pintados;
amores perdidos
del ángel alado.

Veredas tranquilas;
parejas solitarias;
besos entre las sombras
de verdes parradas.

Tardes de luz;
ráfagas de viento;
brisa entre hojas;
susurro del viento.

Palabras sentidas;
besos perdidos;
miradas soñadas;
corazones henchidos.

Luz de mi vida;
lucero del alba,
vereda de ida
para mi alma.

Ojos castaños,
grandes y amargos;
alegres y risueños,
de mirar lánguido.

Manos suaves;
dedos acariciantes;
finos sedales,
amorosos y amantes.

Tu mano en mi mano;
mi brazo en tu brazo;
amor en holocausto
de besos amados.

Cielo gris;
tarde triste;
árboles mil;
otoño triste.

Hojas caídas,
mecidas en vientos,
rotas y marchitas
en mi corazón siento.

Corazones que lloran
penas de Adviento;
son hojas caídas,
mecidas al viento.

Lluvia tranquila;
llanto angélico;
agua de la Pila
en el Panegírico.

Bancos vacíos;
paraguas abiertos;
amores lacios;
corazones muertos.

Nos miramos,
pero no nos vemos.
Nos queremos,
pero no lo decimos.

Caminos mojados
por los pies hoyados,
con la vista hallados,
y en el corazón perdidos.

Palabras cortadas
por un beso en flor,
son tallos arrancados
en un fulgor.

Pétalos en la boca
tus labios son;
frígida roca;
ardoroso rejón;

rosa roja;
amoratado fresón;
cálida soga
de mi amor pendón.

Atadura bendita
que encadena el alma,
la tristeza marchita
y alegría emana.

Caminos de hojas;
veredas de flores,
de marchitas rosas
y perdidos amores.

Árboles desnudos;
corazones llorosos;
caminos celosos
de amores mudos.

En invierno,
veredas heladas
de barro y cieno
en noches pasadas.

Frío señero;
nublada mañana;
amor de invierno,
eso eres tú.

Calor en el hielo;
compañera en el frío;
amanecer en el cielo;
alegría del estío.

Calor de vida;
color de rosa;
de amor sentida;
de boca ardorosa.

Besos a media luz;
noches de luna llena;
lluvia al trasluz;
cortina a la pena.

Cara tersa;
pestañas largas;
de faz persa;
de delgadas algas.

Ojos grandes;
pelo largo;
boca amante,
hecha de encargo.

Cabello liso,
cerrando blondas
de egipcial friso
y del mar ondas.

Nariz pequeña,
chata y respingona,
piedra berroqueña
y felina leona.

Momento y sentimiento;
poesía en movimiento;
ardor y juramento;
alegría y lamento.

Amor de un momento;
sensación de una vida
en mi corazón siento,
que nunca se olvida.

¡Ay, mi querer
de dulce ser,
tú has de ser
mi padecer!

Yo, queriéndote.
Tú, amándome,
deseándote
en mi corazón.

Se marchitarán amores;
el mundo morirá,
pero nuestro amor
nunca morirá.

Te lo juro aquí;
lo prometo allá;
te lo digo a ti
y se cumplirá.

Que amor tan puro;
amor tan sano,
nunca lo hubo
ni lo habrá.

No te miento.
Mira que es verdad.
Yo lo siento
y no es terquedad.

Que amor tan puro
como el tuyo y el mío,
nunca lo hubo
ni lo habrá.

Yo cantaré,
tu cantarás;
el mundo oirá
y lo repetirá.

Que la canción retoce
invierno y verano,
primavera y otoño
y, de esta forma, glose:

¡Ay, mi querer
de dulce ser,
tú has de ser
mi padecer!

Yo quiero ser
para ti, mi amor,
ese calor
de dulce ser.

Quiero vivir
siempre contigo
en el postigo
de nuestro amor.

Tú, queriéndome;
yo, amándote,
deseándote
en mi corazón.

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