Escalada y vida

La roca muerde la piel con su frío;
a cada paso, el miedo es desafío,
con un latido desbocado, impío,
que en mi espalda se hace un escalofrío.

Nieve traicionera cruje y quiebra el sol.
La espesa niebla apenas permite ver.
Un error, y el abismo me dirá “ven”.
Aprieto dientes y mantengo el control.

El viento me grita y mi cuerda oscila;
cometer un error cobra conciencia,
sólo será un segundo de demencia
y encontraré a la muerte que vigila.

La cordada se tensa por la arista,
crujen los crampones mordiendo el glaciar,
el piolet rebusca, duda antes de anclar,
y el miedo reza al filo de la vista.

Ciega, la mano intenta asir la arista;
el hielo resbala bajo el crampón fiel;
mi piolet protesta al clavarse en su piel,
cuando el viento escupe muerte imprevista.

Salta un seguro, la cuerda se alista,
grita el mosquetón, cede el anclaje cruel
y yo caigo un metro eterno hacia el laurel
del negro abismo que todo conquista.

Un cierre grita, salta de la arista;
la cordada vibra como un animal;
cae una piedra; truena el pedestal;
el pulso estalla y la razón se enquista.

Caigo en un segundo eterno para mí,
mas una mano me agarra y renazco.
Mientras la nieve me cae en chubasco,
me sostiene y otros tiran hacia sí.

“¡Bloquea!”, gritan. Y el nudo resiste,
el hielo se rompe y cae en manantial.
Clavo acero a pulso, en gesto visceral,
en fisura que ruge mas resiste.

Mi vida cuelga de lo que no existe:
un gesto mínimo, un nudo y voluntad.
El pitón clavado da tranquilidad;
tiro fuerte del mosquete y resiste.

El viento arranca juramentos viejos,
la nieve ciega, quiebra nuestra moral;
y aunque ya veamos tan cerca el final,
cualquier paso en falso quiebra reflejos.

En fisura clavo otro acero vital,
la vida pende de nudos complejos,
cordadas y mosquetones parejos,
que sujetan vida, futuro y umbral.

Al fin la cumbre arde con luz herida.
No es la montaña, es todo lo vivido;
cada objetivo exige ser vencido,
como esta lucha vertical sentida.

Veo la cumbre, no grita victoria,
calla, como calla todo lo esencial,
y comprendo entonces la verdad brutal
que escribe en la altura, carne y memoria.

Y al conseguir culminarla, me nombra,
grita sentencias, sudor y vértigo;
así la vida nos prueba y asombra.
¡Sólo asciende quien persiguió un rédito!

Porque escalar no es sólo la subida:
es aceptar ese riesgo asumido,
caer, dudar, seguir y haber creído
que ser es llegar sin soltar la vida.

Vivir no es cima ni gloria ilusoria:
es ir atado, caer y continuar;
saber que el miedo no es ninguna señal
de rendición, sino de trayectoria.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Poesías más leidas

Últimas poesías publicadas

Otros poemas

DEJA UNA COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí