Amor, guardé silencio al pedirme voz;
mi mudez creció hasta hacerse herida.
Mi sentir era luz recién nacida,
pero su temor apagó el de los dos.
Se hundió en el horizonte diciendo adiós
y apagó aquel nuestro amor sin medida.
Dejaste mi alma temblando, perdida,
como tísico ahogado por su tos
Hoy te vuelvo a sentir como aquel día
en que los corazones palpitaron,
y sangra el silencio sin fantasía.
Pues el amor se apaga cuando enfría.
De pasión sólo rescoldos quedaron
por sentimientos callar aquel día.

