Incultura:
Vorágine de ideas,
tropel vociferante,
diatriba plañidera,
tempestad agonizante.
Modernismo:
Mixtificación de cada mente,
irrelevancia de la realidad,
obstruccionismo anquilosante,
aberración de versatilidad.
Modernos fans:
Turba enloquecida,
absceso demencial,
praxis fallecida,
vandalismo crucial.
Democracia:
Obsesión depauperizante,
corporeidad de la impotencia,
fantasmagoría excitante,
cenobio de la estulticia.
Partidismo:
Aves de rapiña mentales,
dogmatismo de la aberración,
sensaciones subliminales,
Sodoma de la elucubración.
Poeta actual:
Gestación visceral,
luz en el Hélade,
eclosión sideral,
sónica pléyade.
Eruditos:
Hecatombe lingüística,
disyuntiva euclidiana,
oclusión pretelúrica,
excrecencia cartesiana.
Intelectual:
Diáspora de ensoñaciones,
soliloquio tremebundo,
disertación de cationes,
delirio de Gunemundo.
Política:
Mixtura de irrealidades,
dicotomía del alma,
bancal de banalidades,
caleidoscópico trauma.
Terrorismo:
Vórtice de eyaculación mental,
onomatopéyica letrina,
partenogénesis parenteral,
simbiosis caótica de inquina.
Revolución:
Maremágnum de voces,
deificación del ego,
pontificio de heces,
cataclismo del lego.
Capital:
Íncubo mayestático,
pandemónium hemorroide,
Partenón psicodélico,
involucionismo androide.

