Amor despechado

Mujer que vas por tan oscuro sendero
trae paz al abismo de nuestro hogar,
aparta ya de una vez este dolor
y recuerda los tiempos que el noble amor,

ante el pendón que enarbolaba mi furor,
me espetó radiante de pasión,
entre las caricias mil de aquel fulgor;
entra a contemplarme en mi corazón.

Amor ¿por qué me abandonaste tan pronto?
El porvenir calla y espera tu razón;
si no quieres, no me lo digas tan pronto,
pero no te alejes de mi corazón.

Pues sin ti muero de amor, vivo sin Dios
pierdo el corazón, mi alma y el valor.
Contigo, creo en el cielo, el alma y Dios,
lloro de alegría y muero de dolor.

¡Mira esta soberbia derribada!
¡Fíjate en ésta, mi vida destrozada!
y, después, juzga el dolor que me despecha,
porque el amor a quien quiero me desecha.

Amor, linda flor que llegas desgraciada,
mi amor no es vano, es alegría llorada;
con él se componen y conciertan, cual rosa,
los infaustos lazos de la desgracia.

Tu vida fue como rosa que un buen día,
sin ser consciente, se quiebra en enero.
Te diste cuenta que ya no me querías,
que aquello para ti fue como un juego.

¿Por qué, mala mujer, por qué besaste
aquello que tan pronto olvidarías?
¿Por qué me obligaste a que marchase,
y comenzase a desgranar los días?

Sentí que tu cuerpo era nauseabundo
y que tu amor fingido fue despecho.
Sentí que el mundo ya no era mundo;
sentí una suavidad dulce en mi pecho;

sentí que no podría ser el dueño
del amor efímero de un segundo;
que tu vida era sólo un falso sueño
y que, sin tu amor, soy de hierro y me hundo.

¡Sí, me hundo en esta mar tan brava y fiera;
me hundo como un barco sin barquero;
sin tu amor mi cuerpo moriría.
Por eso, tu amor bendito quiero.

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