Rumores

Susurro, aire en movimiento
que murmulla sin dar razón;
traicionero como un cuento
que envenena el corazón.

No importa si son sólo ecos,
ni quién los quiso iniciar;
tienen un olor a puercos,
que ya no se puede cambiar.

Escondidos tras miradas,
entran en la conversación;
son como espinas calladas
que alimentan la sinrazón.

Los lanzan sin dar la cara,
temiendo hablar con la verdad.
Su media lengua encara
la ruina ajena sin piedad.

Son las armas del cobarde
que hiere sin manchar su honor,
sin vestigio de su alarde,
soledad, miedo y pundonor.

Rompen la paz del amigo,
rasgan familias sin razón;
pero se llevan consigo
los barrotes de su prisión.

Al rumor nadie detiene;
nutrido por la oscuridad,
repetido, aunque se niegue,
propaga pacto de maldad.

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