A. Montefer
La pesadilla
¿Qué ocurre cuando la peor pesadilla no termina al abrir los ojos? Este poema explora el territorio donde el miedo, la culpa y el insomnio se confunden, convirtiendo la noche en un espejo inquietante de los fantasmas que habitan la conciencia.
Llama del alma, grito de libertad
Un canto apasionado a la libertad como fuerza interior, refugio y desafío. Este poema reivindica el derecho a elegir el propio camino, incluso cuando el precio sea la incertidumbre, porque no existe mayor dignidad que ser dueño de uno mismo.
Existencia de un poeta
Entre la realidad y la ilusión, este poema recorre la lucha interior del ser humano por encontrar sentido, verdad y esperanza en un mundo marcado por el dolor. Una reflexión poética sobre la fe, el amor y la capacidad de la palabra para resistir incluso en la oscuridad.
Preguntas
Con la frescura de un diálogo entre un niño curioso y un adulto reflexivo, este poema explora grandes conceptos como la poesía, la belleza y el amor. Una lectura cercana y filosófica que invita a descubrir cómo los sentimientos y las preguntas más sencillas pueden esconder las verdades más profundas.
Ríe burladero
Entre la épica y la ironía, este poema retrata el mundo de la tauromaquia para reflexionar sobre el valor, el miedo y la diferencia entre aparentar valentía y demostrarla en el momento decisivo. Una composición que enfrenta al lector con el verdadero significado del coraje.
Amor despechado
Cuando el amor se rompe, no sólo se pierde a quien se ama: también se tambalean la fe, la esperanza y el sentido de la vida. Este poema es un intenso lamento de desamor, donde la pasión, el abandono y la añoranza se funden en un grito desesperado que busca recuperar un corazón perdido.
Suspiros del prado
Un canto a la naturaleza en su estado más puro, donde el río, el viento, las flores y la luz componen una sinfonía de calma. Este poema invita a detenerse, contemplar la belleza que nos rodea y recordar que, en el silencio del paisaje, también florece la paz del alma.
Un día cotidiano
Cada amanecer parece prometer un nuevo comienzo, pero también nos devuelve al mismo ciclo de prisas y costumbres. Este poema retrata la belleza de la vida diaria, recordándonos que, entre la rutina, aún sobreviven sueños, pequeños instantes y la esperanza de un mañana distinto.











