Existe una librería fantasma,
donde se guardan nuestros pensamientos
en páginas ya grises por el tiempo,
con las letras borrosas y desvaídas.
Escribe recuerdos en su ectoplasma,
mas siempre carentes de sentimientos,
aunque sea a destiempo o contratiempo,
para nunca sanar nuestras heridas.
Biblioteca de intimismo doliente,
donde reinan la obsesión y las sombras,
con imágenes de heridas abiertas,
que nunca cierra el inclemente tiempo.
Muestra nuestra enfermedad impaciente,
buscando olvidar, dejar en penumbras
situaciones poco gratas e inciertas
que querríamos se llevara el viento.
Con crueldad, nos los relee en la mente,
variando los recuerdos a su antojo,
convirtiendo su lectura en infernal
para quien la soporte en su soledad.
También, a veces, se muestra clemente,
me deja ver la página que escojo,
para que yo alegre mi frío invernal
sin sentir ninguna piedad por mi edad.
A veces, te quema al tacto su miasma,
como un candil de huecos juramentos,
susurrando recuerdos en el viento,
que rasgan noches mudas y perdidas.
Me llama desde su rincón fantasma,
con ecos de reliquias y lamentos,
y, al límite exacto del sufrimiento,
me ofrece flores lacias ya marchitas.
Entonces sé que guarda eternamente,
más allá del perdón y de mi enojo,
la tinta de un pasado ya sepulcral,
que la biblioteca deja insepulto.
Me ata a cada recuerdo lentamente
y, al cerrar el volumen con sonrojo,
no borra en mi mente el duelo principal
sin perdonar ni conceder indulto.
Debo admitir: ¡soy parte de su tumba,
guardián y presa de esos juramentos!
Yo mismo escribo espectros y recuerdos
con sangre antigua, lúcida y vencida.
Y, al fundirme entero en su catacumba,
mis pasos hallan paz sólo en momentos,
si me someto a sus crueles acuerdos,
que, en su sombra, mi alma dejan erguida.
Cuando extinga mi pulso en la penumbra,
la librería cerrará el lamento;
no será ni castigo ni tormento,
sino umbral de una calma compartida.
Mi voz, ceniza fiel de lo que alumbra,
se queda velando el último intento:
morir, siendo leído, es mi testamento
cuando la eternidad es concedida.

