Castilla,
ancho mar de tierra
roja como la sangre,
negra como la muerte,
verde de esperanza.
Castilla,
inmensa llanura jaspeada,
alomada de torsos desnudos,
recios, encorvados y enjutos
por el sudor encallecidos.
Castilla,
cuna de hidalguía viviente,
tumba y temor de infieles,
reseca, rota y doliente,
antaño acamada de mieses.
Castilla,
estás macilenta y yerta,
desgajada, fría y estéril
por leyes que son la afrenta
de un gobierno inútil y servil.

