Cuando volando llegue
esta, mi alma, al Cielo,
viviré en cada pliegue
de nuestro amor en celo.
Contemplaré alegre
tu devenir incierto,
y seré el miserere
de tu corazón muerto.
Más si al infierno llego,
porque el Cielo me cierran,
proseguiré muy quedo
en recuerdos que hieren
y contemplaré triste,
mientras dure tu invierno,
la solución que urdiste
para vivir tu infierno.
No llores alma mía;
no temas que me muera;
no pierdas la alegría,
ni dejes tu alma fuera.
Las lágrimas no acortan
esta, mi larga agonía,
ni nuestro amor abortan,
porque siempre serás mía…

