Canto a la vida
Mi canto a la vida, como fuerza que da sentido tanto a la alegría como al dolor. Un poema breve que celebra la existencia, el amor y ese impulso inagotable que sólo la muerte puede detener.
La tempestad
Del silencio absoluto al rugido de la tempestad, este poema retrata la fuerza indomable del mar y la fragilidad del ser humano frente a la naturaleza. Un viaje épico donde el miedo, la destrucción y la belleza conviven en cada ola.
El barquito de papel
Un simple barquito de papel puede contener todo un universo de sueños, aventuras y aprendizajes. Este poema nos recuerda que la infancia navega entre la ilusión y la pérdida, descubriendo poco a poco que no todo lo que se va vuelve a regresar.
Indiferencia, ceguera del alma
No siempre es el odio lo que más daño causa; a veces basta con mirar hacia otro lado. Este poema reflexiona sobre la indiferencia, esa silenciosa renuncia a la empatía que deja al mundo más frío, más solo y más injusto.
El trapecista tullido
Bajo las risas y los aplausos, un viejo payaso desafía sus límites en la pista, convirtiendo cada caída en espectáculo. Un poema sobre la fragilidad, la perseverancia y esa extraña costumbre de admirar el dolor cuando se disfraza de arte.
Oda al amor eterno
¿Y si el amor fuera mucho más que un sentimiento? Este poema lo convierte en una fuerza sagrada y devastadora, capaz de elevarnos a la gloria o precipitarnos al abismo, mientras arde en el corazón como una llama imposible de apagar.
Alegato contra el verso libre
¿Verso medido o libre? En esta poesía reflexiono sobre dos formas distintas de atrapar lo inefable y dar voz a las emociones. Con un tono íntimo y reflexivo, os invito a descubrir que, más allá de reglas y estilos, todo poema nace del mismo impulso humano: dar forma a lo que sentimos.
Madrid, ciudad insomne
Una oda a la ciudad que amo. Este poema recorre Madrid como un organismo vivo donde cada calle guarda una historia. Un viaje sensorial por su pulso inagotable, entre luz, ruido y memoria urbana.
Pasar página
¿Qué hacemos con los recuerdos que duelen y los adioses que nunca terminan de irse? Este poema reflexiona sobre el arte de pasar página: aceptar las cicatrices, reconciliarse con el pasado y descubrir que cada final puede ser el comienzo de una nueva esperanza.
¿Temes al viento?
¿Temes al viento? Esta mi oración para calmar los temores de los más pequeños de la casa: "No llores más mi pequeño, que a ti no te ha de llevar, porque Dios vela tu sueño cuando te pones a rezar".

EMBRIAGUEZ POÉTICA es:
No os basta el ritmo perfecto
ni el endecasílabo bruñido como espada;
tampoco la rima que os recuerda
vacías bóvedas en los templos.
Necesitáis libertad de palabra,
sin cadenas que enturbien el pensamiento.
Hoy, quien me lea
prefiere a mi balbuceo desnudo
ese hilo roto,
una respiración hecha palabra
sin ataduras,
sin una música que suene antigua.













